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lunes, 27 de febrero de 2012

EL PUENTE DE LOS ASESINOS (ALATRISTE VII)

Un lustro ha supuesto el aguardo para conocer nuevos lances del capitán Alatriste, el carismático ser literario que crease el escritor Arturo Pérez-Reverte en 2006. EL PUENTE DE LOS ASESINOS constituye la séptima entrega de la saga, una obra que con el permiso de vuestras mercedes me gustaría desgranar. Nos hubicaremos mínimamente en el contexto histórico de dichas obras; veremos un poco de su argumento y principales pretensiones; para finalizar con algunos deslices históricos dentro del parágrafo de opinión. Abramos sin más dilación la trampilla a este fascinante mundo literario, cuya presente séptima sala he de confesar no me ha resultado tan grata como en ocasiones previas.



Las aventuras del capitán Alatriste, título concedido a esta sucesión de novelas de caracter histórico donde se engloban narraciones de espionaje, bélicas o conspirativas, alcanzaba a finales del pasado 2011 su 7ª entrega. Recordemos que el protagonismo de las obras recae en la figura de Diego Alatriste y Tenorio, un espadachín que deambula por el siglo de oro español (S. XVII), como una suerte peligroso Forrest Gump, siendo partícipe de muchos de los principales eventos que tuvieron lugar en los dominios del Imperio Español. A la zaga de protagonismo sigue Íñigo Balboa, inseparable compañero de lances y desventuras que supuestamente narra las historias en forma de memorias, trascurridos largos años. La vida de Alatriste que formalmente el lector comienza a conocer se inicia cronologicamente - que no literariamente- cuando él pasa a formar parte de los Tercios españoles. Estas unidades del ejército eran una suerte de tropas de élite de la época, miembros de infantería que combatieron con enorme éxito durante más de un siglo (mediados del XVI a mediados XVII) allá donde más contundencia militar era requerida. El nombre de Tercio tal vez provenga de que estas partidas, que casi siempre contaron con alrededor de 1000 efectivos, estaban constituidas por 3 clases diferentes de soldados: piqueros (armados con picas, lanzas de considerable longitud), arcabuceros (el arcabuz era una arma de fuego ligera) y mosqueteros (el mosquete era un arma de fuego más pesada y con mayor distancia de alcance). Esta peculiaridad ya les otorgaba de por sí una considerable versatilidad, pero además había que añadir a su favor que los tercios eran fuerzas de choque estables y profesionales. Este detalle suponía una considerable ventaja a la hora de cruzar aceros con con ejércitos de imperios del resto de Europa, que básicamente se constituían para a ocasión sin contar con trayectoria previa. Es de entre estos aguerridos, sufridores e irreductibles soldados de donde surge el frío e imperturbable Alatriste. Un hombre que si bien no en todas las novelas egerce de soldado, siempre tiene perfectamente presente su condición primordialmente militar.
Un Tercio español

Pasemos ahora a esbozar la trama que ocupa EL PUENTE DE LOS ASESINOS en particular. Nos encotramos en el año 1627. Diego Alatriste e Íñigo Balboa sirven como soldados de galeras en Nápoles, cuando su buen amigo el escritor Francisco Quevedo les solicita que formen parte de una complicada a la par que vital misión para la corona de Felipe IV. Siendo conscientes de que hay peticiones que conviene no rechazar por las consecuencia que puedan acarrear más tarde, ambos bravos aceptan el formar parte de un golpe de mano -lo que viene a ser una conspiración en toda regla- para asesinar al dogo de Venecia, Giovanni Cornari, y facilitar la creación de un gobierno favorable a España. Este asunto será la excusa perfecta para que la pareja pasee sus curtidos semblantes de soldado por Roma, Milán y finalmente La Serenísima (Venecia), donde terminan en diciembre de 1627. Gracias a las gestiones del funcionario Diego de Saavedra Fajardo - personaje real que además de diplomático fue dramaturgo- se constituyen los que en la época vendrían a ser homónimos de los actuales "grupos tácticos" o comandos. Un tal Roque Paredes y su grupo debe incendiar el barrio judío, para iniciar una maniobra desentabilizadora de confusión. Otro soldado, Martinho de Arcada y los suyos asaltarán el palácio ducal. Por otra parte, nuestros conocidos Sebastián Copons, el moro Gurriato e Iñigo Balboa unirán sus fuerzas al vascongado Juan Zenarruzabeitia, el catalán Jorge Quartanet, los andaluces Pimienta y Jaqueta con el sagaz objeto de atacar el Arsenal de Venecia, una plaza nada sencilla. Y para acabar, en el último momento Alatriste habrá de aceptar el cometido de acompañar al ejecutor del dogo, que para la sorpresa de todos no es otro que Gualterio Malatesta, odiado por el capitán hasta la médula. Ámbos se postrarán en la Basílica de San Marcos, dado que durante la celebración de la misa del gallo está previsto que se formalice el asesinato del dirigente de Venecia.
El Arsenal de Venecia

Con lo expuesto hasta ahora el asiduo de Alatriste que me acompañe en este texto posiblemente se habrá percatado de que hay diferentes puntos llamativos. Por un lado está el ir descubriendo la planificación y ejecución del golpe. Por otro la relación que Alatriste y Malatesta van a mantener a lo largo de esta forzosa tregua. A esto habría que añadir como matiz interesante el especiado relato del viaje de los personajes sobre y por las diferentes ciudades italianas que aparecen en la obra. Y todo el conjunto atizado por los sempiternos elementos característicos de la saga, crítica social a la época, giros inesperados, viles traiciones, desplantes o lealtades del capitán hacia sus superiores... no creo que sea necesiario extenderse más. Sin embargo, la novela pronto empieza a descubrirse como una especie de evidente reproducción de EL ORO DEL REY (4ª etrega de la serie). Argumento lo dicho, en las dos obras los protagonistas vienen de un servicio militar, y se embarcan con considerable desgana en una misión que les facilita Quevedo. Ambas obras nos cuentan un ataque y tienen un desarrollo excesivamente similar, por no mencionar que trascurren en una ciudad distinta al Madrid de los austrias, que se considera la base de operaciones del capitán. No se pueden considerar las dos entregas calcos exactos, pero las similitudes evidencian una fórmula ya usada.

Y esto nos lleva directos al apartado de opinión. Como se ha prometido, procederé a enumerar algunos defectos de forma histórica que he podido encontrar (gracias más al saber de otros que el mío propio, lo confieso) relacionados con EL PUENTE DE LOS ASESINOS. En primer lugar está el própio título. Nombar el sustantivo "puente" en masculino, si bien supone correcto en la actualidad no era así en el siglo XVII donde ocurre la trama. En aquel entonces se decía "la puente", en femenino. Prueba de ello lo tenemos en el propio Quijote: “—Venid acá, señor buen hombre —respondió Sancho—; este pasajero que decís, o yo soy un porro o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente”. Este punto, en una propuesta profesional donde se supone que el autor constriñe a sus personajes la parla de la época, resulta un pequeño fiasco a destacar. Por otra parte, parece ser que ha levantado algunas suspicacias que Pérez-Reverte asevere en las páginas de esta obra que Vencia es más próspera que algunos puertos españoles como Cádiz o Sevilla. Esto al parecer responde a una insuficiente documentación, puesto que por lo visto hay claros indicios de que especialmente Cádiz era en la época un emplazamiento comercialmente más própero que una Venecia cuyo peso global estaba siendo comprometido por las nuevas y fructíferas rutas del atlántico. Y para terminar, hay un desafortunado pasaje de la novela donde los actores principales han de lidiar contra un agente de la Inquisición. No sólo se trata de una parte mal explicada de la obra, que queda pronto aparcada sin terminar de aclarar, sino que da a entender que la Inquisición pasa de largo por unos hechos que más bien darían a confirmar sus sospechas. Como he dicho, se trata de una linea argumental muy maltratada, con el objetivo evidente de presentar un encontronazo entre los protagonistas, pero que muere de forma historicamente poco rigurosa, repentinamente y de manera poco satisfactoria.
Venecia bajo el pincel del Canaletto

Ya fuera de los parámetros académicos, sevidor se ha encontrado con una novela rápida y efectiva como sus precedentes, pero menos inspirada en suficientes aspectos. En primer lugar los personajes no lucen tan bien como deberían. Es mérito de la mano de Pérez-Reverte definir un personaje con apenas dos trázos básicos; sin embargo aquí las personas pasan ante nuestros ojos casi sin ser descritas. La acción y la emoción tampoco es que se prodiguen demasiado, llegando de forma abrupta y marchándose antes de lo debido. De manera que por desgracia la épica no hace demasiada presencia en esta ocasión. Por otro lado, sí me ha gustado la precisa aproximación a la figura de Gualterio Malatesta que encontramos. Francamente, el personaje ya iba clamando porque se indagara en su figura, ofreciendo una visión más allá del eterno villano. Y sin dejar lo positivo, también puede gustar a más de uno - a mí por ejemplo - el firme y minucioso seguimiento a las pesquisas previas al golpe, de forma que sin prisas se va construyendo una conspiración perfectamente planificada. En resumidas cuentas, dudo que EL PUENTE DE LOS ASESINOS sea, tracurrido un tiempo, la entrega favorita de la serie para nadie. Se trata de un trabajo poco original que cuenta con ciertos aspectos menos trabajados que en ocasiones anteriores. También hay aciertos, la descripción de Venecia por encima de todos. Sin embargo, debido a la cuantiosa información gráfica que hay de aquella Venecia, que debemos agradecer a la labor de imponentes pintores de la época como el famoso Canaletto, la descripción de la Serenísima y sus maravillas no supone ninguna novedad para el que suscribe. De esta manera no he comulgado con una de las mayores apuestas del libro.

Del capitán Alatriste se nos han prometido por lo menos dos novelas más, LA VENGANZA DE ALQUÉZAR y MISIÓN EN PARÍS. No sabemos si ahí terminará esta saga o por el contrario se perpetuará, pero confío en que por delante encontremos páginas tan prometedoras como las de EL SOL DE BREDA o CORSARIOS DE LEVANTE. Así no habrá que detenerse a pensar más en esta EL PUENTE DE LOS ASESINOS, que sin ser una mala novela si que baja un poco el listón al que su autor nos tiene tan bien acostumbrados.

Otra interesante reseña a esta obra: LA NOVELA ANTIHISTORICA

2 comentarios:

  1. He leído poco de Pérez Reverte y este ha sido uno de los libros que no está en la biblioteca de casa.

    Por cierto, acabo de leer el Conan de Woods & Cloonan, ¿piensas escribir una reseña sobre el # 1?

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  2. Gracias por el comentario, Arion. Efectivamente, he leído el arranque de la nueva etapa de Wood y Cloonan en CONAN, pero estoy a la espera de más números para hacer una reseña más objetiva. Seguramente irán primero reseñas sobre su Wolverine & X-Men o sobre The Massive, que son más escasas de duración.

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