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martes, 7 de febrero de 2012

PAGANDO POR ELLO, DE CHESTER BROWN.

El cómic independiente estadounidense nos tiene acostumbrados a que las obras costumbristas – el día a día de un individuo, el afán cotidiano sin más – se constituyan a base de grandes dosis de introspección, sentimentalismo y un trasfondo velado que en muchas ocasiones resulta sobrio sí, pero sedante también. Sin embargo, en obras como PAGANDO POR ELLO, Pagando “gustosamente” por ello la titularía más bien yo, esto no sucede. Disimulada en un slice of life (termino aplicable al relato de lo cotidiano y mundano), el autor canadiense Chester Brown nos cuela un meditado alegato a favor de la prostitución más pura y primigenia: la oferta de favores sexuales libre, no regulada y casi como reemplazo obligatorio del sexo por cuestiones sentimentales. Arriesgado, ¿verdad? Y además se trata de un relato autobiográfico.

La narración arranca cuando Chester Brown asume que la condición a la que ha llegado su estatus sentimental es completamente estúpida. Su novia le pide permiso para intentar relacionarse con otro hombre, meterlo en casa e ir relegado al protagonista a una función neutral. En este instante nuestro hombre decide prescindir de las relaciones románticas considerándolas una pérdida de energía y un tránsito que convierte a buenas amigas en personas con las que no se para de discutir. Pero claro, entonces aparece el inconveniente del celibato forzoso. En este punto el dibujante de cómics ha de concluir entre la abstención o ser un putero, dado que ni por edad ni por atributos físicos puede acceder al sexo gratuito ocasional. A partir de entonces da inicio el ciclo de introducirse en el mundo del sexo de pago como medio para la autosatisfacción. En las primeras ocasiones, este hombre experimenta empatía hacia la otra mitad de su transacción físico/mercantil. Pero a medida que su costumbre se va “especializando” somos testigos de una degradación sentimental y un desplazamiento emocional que coloca a muchas de las chicas que frecuenta en una situación sensiblemente subjetiva a ser un objeto. La racionalidad cada vez más fría y objetiva con la que el protagonista va acometiendo esta parte de su vida asombra por la desnudez con la es mostrada.


"Para algunas mujeres debe de ser terrible practicar sexo por dinero. Pero, para otras probablemente no debe ser peor que lo que es para ti hacer una ilustración.[…] Algunas prostitutas odian ser prostitutas, pero estoy seguro de que a algunas de ellas les gusta, o al menos no lo ven peor que cualquier otro trabajo".

Finalmente, el trascurso de los años conduce a Brown a una especia de monogamia que lo vincula a una única pareja sexual a la cual continúa retribuyendo sus servicios íntimos. Las viñetas dejan paso a unos completos apéndices donde se mezclan ensayo y viñetas con el fin de constituir el alegato final a la par que matizar algunos puntos de la historia subjetivos a malinterpretación. De esta forma se descubre que no se profundiza en la vida de las prostitutas por expreso deseo de las mismas. Que el narrador en ocasiones se muestra sensible, interesado y asertivo, incluso generoso, hacia sus circunstanciales parejas sexuales. En último lugar, el texto final profundiza en aspectos titulares de este polémico tema (el proxenetismo, la esclavitud sexual, la dignidad); así como en una retrospectiva de la figura de asalariada sexual a lo largo de la historia. Y antes de dar paso a la opinión, toca exponer algunos apuntes del dibujo y el formato de la obra. El volumen, publicado por La Cúpula, está presentado emulando a una novela de tapa dura de 19,6 cms de alto por 14,4 cms de ancho. La extensión es de 280 páginas. Cabe decir que la parte de la narración en viñetas se lee considerablemente rápido. Las páginas acostumbran a estar constituidas por 8 viñetas simétricas, con un dibujo sencillo a la par que esquemático, vestido en blanco y negro, con abundante texto –excesivamente reducido de tamaño en mi opinión - en los bocadillos y unas figuras humanas frías e inexpresivas que plantean una premeditada distancia con el lector. A causa del detalle gráfico que Chester Brown nos ofrece, prácticamente resulta imposible saber si los lugares están sucios o limpios, la hora del día, o lo que piensa aquél que no se encuentra en posesión de la palabra. De manera que cada cual ha de rellenar los huecos gráficos con sus propias deliberaciones al respecto. Las escenas de sexo las analizaré en el apartado de opinión.

PAGANDO POR ELLO ha supuesto para mí una obra contradictoria sorprendentemente fácil de abordar. Servidor se esperaba encontrar un reflejo del submundo de la prostitución, imparcial, quizás con signos de degradación, elementos depresivos, escenas polémicas o melodrama de algún tipo. Y lo que uno se encuentra es el relato transparente de alguien que disfruta siendo un putero y asume esta condición con completa cotidianidad. De manera que la primera referencia que me vino a la mente fue la novela YONQUI (1953) de William Burroughs. En ambas obras el protagonista desnuda su vida haciéndonos voyeurs de sus virtudes y flaquezas, tanto de lo loable como de lo reprobable de sus actos. Me ha parecido un cómic ambicioso y valiente, que mira a los ojos y no se esconde. Chester Brown expresa lo que piensa, huye de cualquier tipo de morbosidad cuando expone sus encuentros sexuales, explícitos sin embargo, y ni siquiera muestra la cara de las prostitutas a modo de preservar su completo anonimato. O de plasmarlas de forma deshumanizada, tal vez. Porque por mucha retórica y mucha exposición lógica que plantea, esta no ha dejado de parecerme la obra de un misógino autocomplaciente que en algunos momentos roza una insensibilidad al filo de lo demente. La defensa de la prostitución en la forma que el autor lo hace se presta a un debate largo y tendido, de eso no cabe duda. Sin embargo, que servidor no comulgue con las opiniones vertidas por el autor no resta ni ápice de respeto por un ejercicio de sinceridad que dudo que el abajo firmante fuera capaz de afrontar ni siquiera para sí mismo.
"Las feministas tendrían que ser consecuentes con el tema de la elección. Si una mujer tiene derecho a elegir abortar, también tendría que tener el derecho de elegir practicar sexo por dinero. Es su cuerpo, es su derecho".

La prostitución está mal. Casi nadie la querría para sí mismo y por lo tanto no se debería desear o fomentar para el prójimo. Y la defensa de una prostitución libre no regulada está muy bien expuesta aquí; pero por desgracia no plantea una solución para cuando esas prostitutas se hagan mayores, no puedan ejercer, y se encuentren privadas de su medio de vida a la par de que carezcan de los amparos legales que otras trabajadoras han acumulado a lo largo de su vida laboral (cotización de desempleo, jubilación, ayudas a la formación, etc.). No obstante, las cosas son como son y Chester Brown nos muestra de forma muy meritoria la realidad actual de dicho mundo. Y la cotidianidad del putero sin pareja, una forma de vida que a buen seguro reporta un cierto grado de satisfacción y tranquilidad a la par que renuncia voluntariamente a otros aspectos de las relaciones entre seres humanos. PAGANDO POR ELLO es un gran cómic que enciende fuegos y aviva debates. Su presentación podría ser mayor en tamaño y de esta manera ser más cómoda su lectura; y su dibujo algo más detallado para que no resultaran tan agradables los lugares por los que el protagonista transita. Pero ni por un momento esta magnífica obra deja de ser uno de los mejores cómics publicados en 2011. Ya están sonando muchas voces que auguran premios y nominaciones, con toda razón en opinión del que les habla.
"Denise me ha dicho que disfruta practicando sexo conmigo. Muchos de los que leáis esto pensaréis  que no está siendo sincera conmigo. Personalmente, la creo, pero me doy cuenta de que es probable que disfrute del sexo menos conmigo que con las parejas sexuales que ha tenido con las cuales no ha mediado el pago y de que, si no le pagase, ella no seguiría acostándose conmigo".

PD. He considerado preferible ilustrar este texto con citas de la obra en lugar de imágenes. Porque seamos realistas, estamos ante el caso de un cómic que te compras exclusivamente por su interesante y única propuesta.

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