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jueves, 21 de febrero de 2013

THE WILDSTORM, AN EXTREME AND SHADOW HISTORY OF IMAGE COMICS PRODUCTIONS.


Creedme, pocas editoriales han tenido una historia tan rocambolesca como Image Comics. Esta empresa de cómics americana llegó a copar el 10% del mercado a nivel de unas ventas que en ocasiones superaron el millón de ejemplares por entrega. Sus fundadores han sido defensores de los derechos de autor a la par de indebidos apropiadores de personajes e ideas. Los cómics publicados por esta editorial han transitado tanto por el cielo (de la originalidad) como el infierno (del plagio). En sus más de 20 años ha habido de todo: hermandad, reproches, acusaciones de apropiaciones indebidas, expulsiones, adhesiones… Algunos socios se convirtieron en millonarios, otros regresaron al redil mainstream, e incluso uno de ellos posee la franquicia con diferencia más exitosa de toda la historia conocida del cómic independiente. ¿Y yo ingenuamente pretendo contaros todo eso, queridos lectores? Bueno, al menos intentaré relatar esta disfuncional historia a la par que referencio algunos puntos bastante ignotos sobre el funcionamiento interno de Image.
El primer paso de lo que sería la editorial que hoy nos ocupa se dio una noche de diciembre de 1991, cuando irrumpieron en el despacho de Terry Stewart, por aquel entonces presidente de Marvel Comics, una serie de autores exigiendo una reunión imperativa. Eran Todd McFarlane (EL INCREÍBLE HULK, SPIDER-MAN), Rob Liefeld (LOS NUEVOS MUTANTES, X-FORCE) y Jim Lee (LA PATRULLA-X, X-MEN). También estaba Wanda, señora de McFarlane, se supone que con el objeto de propiciar apoyo moral a su esposo. Otros dos autores involucrados que no pudieron asistir a dicho asalto por distintas razones eran Erik Larsen (SPIDER-MAN) y Mark Silvestri (LA PATRULLA-X, LOBEZNO). El ideólogo principal había sido McFarlane, que llevaba semanas presionando a varios autores capitales para la editorial con el objeto de que se  sumarse a sus pretensiones. La motivación que impulsó a dicho grupo de profesionales a entrevistarse con su jefe era el reclamar más control sobre los personajes cuyo trabajo recaía. El ultimátum lanzado alegaba que o Marvel empezaba a conceder más derechos, así como royalties sobre las colecciones en las que trabajaban, o éstos abandonarían la compañía y editarían sus propios cómics.
los socios fundadores de Image
Eran los años 90 y los cómics generaban muchos ingresos, no sólo con las ventas de ejemplares sino también de merchandising: figuras, posters, cromos, camisetas, etc. Estos autores estaban bien remunerados, pero no percibían absolutamente nada por el beneficio recabado de los dibujos que ellos habían realizado y decoraban toda clase de mercadotecnia. Tampoco podían participar en decisiones creativas tomadas sobre personajes que ellos habían creado o consolidado, siendo tratados como meras herramientas de un proceso industrial. La respuesta del director de Marvel fue desfavorable, nada de obtener más control sobre los personajes de "la casa de las ideas". Sin embargo -en un hábil regate por parte de Marvel-, la empresa estaba dispuesta a cederles el sello Epic para que publicaran allá sus obras y fueran valedores absolutos de los derechos que se generasen en dicha filial. La respuesta de estos autores fue que se marchaban a crear su propia empresa y ya se vería quién ganaría el pulso Autores vs. Personajes. A partir de ese momento Rob Liefeld, que había sido inspirado sobre las mieles de la independencia por el dibujante Jim Valentino, contactó con la Ed. Malibú y le propuso unir fuerzas. Esta pequeña editorial independiente aceptó encantada, pensando que varios autores superventas del momento crearían un nuevo universo en su seno. Una vez establecido el vergel en el que germinar, comenzó el éxodo de autores Marvel. Sin embargo cuando se creó Image Comics Malibú resultó ser un preámbulo y un paso previo al completo funcionamiento autónomo de este sello como editorial.

Los socios fundadores de Image Comics estaba previsto que fueran Rob Liefeld, Erik Larsen, Jim Valentino, Todd McFarlane, Marc Silvestri, Jim Lee y Whilce Portacio. Sin embargo el filipino Portacio no pudo cristalizar la sociedad al haber de abandonar por problemas personales. Con los autores restantes, el consorcio quedó constituido en 1992. Cada socio fundó su estudio - una rama editorial que surgía del tronco de Image - del cual era absoluto responsable. Tan sólo se acordaron dos premisas inquebrantables: 1) Image nunca poseería los derechos de ninguna obra en propiedad, estos siempre pertenecerían a su autor. 2) La editorial nunca interferiría creativa o financieramente en las decisiones editoriales de sus socios. Esto último quería decir que por ejemplo si un asociado decidía matar a un personaje o clausurar una colección, nadie se lo podría imposibilitar. Y aunque de cara a la galería todo era hermandad y camaradería, entre los recién establecidos socios no reinaba la unanimidad. McFarlane al parecer tan sólo quería autores punteros, y cuentan diversas fuentes que Silvestri quedó incluido porque estaba presente cuando el dibujante canadiense del trepamuros pretendía a Jim Lee. Por esta misma premisa, Todd puso objeciones a que se sumase Jim Valentino cuando Liefeld lo propuso efusivamente, alegando que no pintaba nada dado el modesto nivel de ventas de su comics. Pese a todo el éxito de ventas fue acaparador al principio. Las cifras de los primeros números 1 de los nuevos cómics de esta editorial oscilaron de los impresionantes 2 millones de unidades de SPAWN a las nada despreciables 750.000 copias de SHADOWHAWK. Por desgracia los problemas llegaron pronto en forma de aplazamientos en la publicación de las entregas. La mayoría dejaron un día de trabajar en sus series Marvel para ponerse al siguiente con las nuevas, amén de haber de crear el estudio, la burocracia de constitución de la sociedad, etc. ¿Consecuencias? Los cómics no llegaban a las tiendas a tiempo, la expectación de los fans se diluía, y los distribuidores y tenderos perdían mucho dinero. Hubo casos curiosos como el del autor Larry Stroman con su serie THE TRIBE (1993). Este dibujante publicó el número 1 de esta colección recaudando 1 millón de dólares de beneficios. Sin embargo, su retraso en el nº2 fue tan calamitoso que los socios acordaron que no se continuara publicando la colección. Por consiguiente se podría decir que este autor se forró gracias a Image y luego se largó. Así de desenfrenadas eran las cosas en aquellos primeros años. 
Angela y Spawn

Por otro lado estas nuevas colecciones eran acusadas de ser clones de sus antecedentes trabajos para Marvel, cosa que la crítica y otros profesionales del cómic no callaban. Estaba claro que los fundadores de Image hacían aquello por lo que eran populares, puesto que ya no estaba sólo su carrera en juego sino su sustento económico. Pero los guionistas utilizados -si no guionizaba directamente el inexperto y estresado dibujante - eran salvo excepciones de poco renombre y poco más que hombres de paja. Todo esto confluyó en la contratación de autores asalariados para ayudar en Image. Empleados cuya labor era pagada sin tener casi en ningún caso derecho sobre su trabajo o personajes creados. Tal vez el caso más sonrojante fue el de Neil Gaiman, que creó los personajes de Angela y el Spawn Medieval sin recibir nada cuando estos fueron independientemente explotados comercialmente por McFarlane. Si bien un éxito excepcional hacía valedora la viabilidad del proyecto, los problemas de regularidad y calidad fueron erosionando la compañía. Rob Liefeld, estandarte de propuesta frente a Mavel, acabó en 1996 siendo expulsado - u obligado a presentar su renuncia - de Image. Marc Silvestri separó su estudio Top Cow de desavenencias con el polémico Rob, y poco a poco una actitud muy reprochable conjugó al resto de socios frente a él. Se acusó a Liefeld de utilizar fondos para cubrir gastos personales, incluso de utilizar a autores de Image en Maximum Press, un proyecto editorial ajeno a la compañía. Marc Silvestri regresó tan pronto como Liefeld estuvo fuera. El tiempo calmó las aguas y Rob Liefeld regresaría en 2007 publicando sus YOUNGBLOOD y reactivando Extreme Studios - creado manifiestamente para Image en 1992 - en 2011.

Image Comics fue mutando. En 1998 Jim Lee creó el subsello Wildstorm Cliffhanger para dar entrada a colecciones cuyos derechos de autor eran adeudados a de sus creadores. Una serie de autores de la siguiente generación entre los que destacaron por su éxito Humberto Ramos, J. Scott Campbell y Joe Madureira aportaron nuevas propuestas a la editorial. Ya habían acontecido desembarco de colecciones de autor en un espacio denominado Image Central (1995), BONE de Jeff Smith, A DISTANT SOIL de Colleen Doran o STRANGERS IN PARADISE de Terry Moore pasaron por Image en régimen de autores no contratados por los socios. Y ya que hablamos talentos, empezaron a sucederse las primeras bajas. Jim Valentino fue el primero en dejar de publicar, diversos motivos causaron que el autor dejase su producción comiquera terminando como editor principal de Image. Whilce Portacio no había conseguido integrarse nunca por completo a la dinámica de sus compañeros, acabando por desistir y vender los derechos de su serie WETWORKS a Jim Lee, que la integró a su cartera de Wildstorm. Además, como ya hemos dicho Rob Liefeld fue invitado a marcharse. Y el siguiente en partir fue Jim Lee, quien en 1999 vendió el sello Wildstorm por completo a DC Comics a la vez que se deshizo de sus acciones en Image. Servidor opina que Lee nunca fue ferviente partidario de la causa de los derechos del autor que tan vivamente abanderaron McFarlane y Liefeld. El coreano debió intuir algo y decidió volver a relacionarse con las grandes editoriales haciendo oídos sordos a los improperios de McFarlane - llegó a declarar que "volvía a la plantación", en clara alusión al esclavismo -, siendo de paso el responsable de algo inaudito como era el hecho de que Alan Moore - trabajando en ese momento para Wildstorm con su línea America's Best Comics - volviera a trabajar para DC cuando tiempo atrás juró que nunca más lo haría. Actualmente Todd McFarlane casi no publica en Image, pese a seguir ostentando su categoría de socio y mantener completamente activa su franquicia en esta empresa. El más activista en apariencia del grupo sigue sin involucrarse todavía hoy con las grandes compañías. Y en último lugar está Erik Larsen, un artesanal autor cuya serie SAVAGE DRAGON sigue en activo siempre con él al frente y actualmente se trata de la colección más longeva de IMAGE. Y ya para finalizar el apartado de movimientos en la plana mayor, hay que destacar la primera incorporación de un socio desde la fundación de Image. Robert Kirkman, dueño de la exitosa colección THE WALKING DEAD (Los Muertos Vivientes), fue invitado a unirse a la sociedad en 2008. El carácter reivindicativo de este autor, el éxito que su colección aporta y sus cada vez más cuantiosos ingresos son aval suficiente para encajar junto a unos miembros restantes que provienen de la generación de autores nacientes a mediados de los 80. O lo que es lo mismo, al menos dos generaciones de artistas antes que este autor.
el Universo Wildstorm

Y este  ha sido el repaso a grandes rasgos de la trayectoria de Image Comics. Ahora viene el momento en que hablaré de la faceta creator owned de esta compañía. Desde un principio era de obligado imposible creer que los socios podrían llevar a cabo todas las tareas inherentes de crear una compañía que publica comics. De manera que la figura del ayudante era imprescindible. Sin embargo, este punto nunca se trató en junta previamente a la constitución de Image. Cada estudio trataba a sus autores y empleados como gustaba. Los sueldos o las condiciones nunca fueron homogéneas. Algunos incluso ni hacían contrato a los colaboradores, mientras que en contraposición Jim Valentino llegó a designar co-creadores a todo aquel que aportaba un personaje a sus series. Como ya hemos dicho antes, McFarlane se apropió de personajes sin reconocer a su creador, mientras que Jim Lee se desprendió de cualquier derecho sobre THE MAXX de Sam Kieth pese a formar parte de su Wildstorm. En resumen, los profesionales que han trabajado para Image han recibido un trato muy irregular que estriba desde la explotación hasta el pleno reconocimiento de su labor.

Pero, ¿cómo funcionan las series de autor (creator owner) independientes a los estudios de los socios? Bien, Image Comics se articula como plataforma editorial para este tipo de obras. El autor (o autores) ha de crear los originales del cómic - dibujo, entintado, color y rotulación- sin recibir adelanto monetario alguno. Una vez realizado el material de base, Image se encarga del coloreado final, la maquetación e impresión del cómic. Tras este proceso la editorial lo publicita e incluye en las novedades del mes que proceda además de encargarse de su distribución una vez llegue dicho período. Todos estos gastos corren a cargo de la editorial y posteriormente serán extraídos de las ventas del cómic. La editorial no tiene derechos sobre la obra y el autor puede trasladar la cabecera a cualquier otra editorial. El gasto que Image graba es el mismo para todos los autores, y el beneficio que obtenga dependerá de las ventas del cómic. De manera que, por ejemplo, Image no obtenía beneficios por alojar entre sus filas a THE WALKING DEAD más que para cubrir gastos y pagar a los trabajadores implicados en el proceso de hacer llegar la obra a las tiendas. Como cualquier otra colección. En un principio la editorial se encargaba de gestionar la representación de los derechos de sus autores de cara al extranjero, pero con el tiempo dejó de hacerlo. En la actualidad cada creador se encarga de negociar la publicación de sus obras fuera de los EEUU. ¿Por qué le interesa publicar en Image al autor, entonces? Está claro que la auto publicación es más económica para el profesional. Sin embargo Image le concede una colocación más preferente en los catálogos de distribución y una publicidad mayor para su obra. Por otra parte, Rob Liefeld niega ningún altruismo en el aparente mecenazgo de Image (corre con todos los gastos hasta que el comic empieza a venderse), ya que alega que existe un acuerdo oculto de la editorial con la distribuidora por la cual esta ha de obtener un número determinado de publicaciones y un porcentaje establecido de ventas para mantener la posición que ostenta dentro de Diamond. No obstante ha habido casos de autores que han separados sus caminos editoriales de Image. Algunos tan notables como Jeff Smith con BONE. Aquí el autor consideró que los gastos de publicación y distribución en esta editorial reducían su margen de beneficios y se decantó por la auto publicación creando Cartoon Books. Muy similar es el caso de Terry Moore con STRANGERS IN PARADISE. Entonces, ¿qué diferencia hay para un autor en ser o no socio de esta empresa? Para empezar, el tema  financiero y creativo. Un no socio no puede efectuar pagos en nombre de Image o contratar colaboradores. Tampoco tiene potestad de crear un estudio y publicar productos derivados de su serie. Para los no socios, la admisión a publicación de una obra siempre ha de estar aceptada por un cargo de Image; y por el contrario cualquier colección de un colaborador puede ser expulsada previa votación de los socios.
SAGA un comic de autor
Y hasta aquí el apartado dedicado a los interiores de Image Comics. En efecto, un punto preponderante del que no se ha hablado han sido las obras en sí. No desfallezcan ustedes, a continuación a este post encontrarán un extenso repaso por los cómics que por un motivo u otro merecen -a juicio de este redactor - ser mostrados a la hora de hablar de la editorial de la gran "I". Quedan todos invitados a seguir buceando conmigo en la historia de Image Comics.

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